DIEZ RAZONES PARA TENER IGLESIAS CASERAS (I)

José Nuñez Diéguez 

iglesia caseraEl evangelista anglicano David Watson observó que “durante los primeros dos siglos la iglesia se reunió en grupos pequeños en las casas de sus miembros, además de reuniones especiales en lugares de enseñanza pública o plazas de mercado, donde la gente podía reunirse en números más grandes. Significativamente estos dos primeros siglos marcaron el más poderoso y vigoroso avance de la iglesia, que posiblemente nunca se ha visto igualado. La falta de edificaciones eclesiales no fue impedimento para la rápida expansión de la iglesia; en cambio, en comparación a la situación después de 200 d.C., parece haber sido una ayuda positiva” [1]

Es obvio del Nuevo Testamento que las primeras iglesias generalmente se reunían en casas (He 2:46, Ro 16:3, 5, 1 Co 16:19, Col. 4:15, Flm 12). Hubo una expansión masiva de la iglesia universal cuando se reunían regular y localmente como pequeñas comunidades. El mover del Espíritu Santo fue espectacular en y a través de estas pequeñas comunidades de la iglesia primitiva. Estas pequeñas comunidades fueron como dinamita en sus localidades. Cada miembro parecía estar activo en el Cuerpo de Cristo en la medida en que se reunían juntos en las casas privadas, y el Reino de Dios se había expandido poderosamente a través de todo el pueblo de Dios.

¿Debemos nosotros reunirnos en casas, simplemente porque la iglesia primitiva se reunía así? ¿Está mal reunirse en una edificación? ¡Ciertamente no! La iglesia primitiva no contaba con vehículos para viajar rápido, seminarios con sistemas audiovisuales, guitarras, teléfonos, computadoras, etc., ¿pero significa eso que no debemos usarlas? Nosotros no nos reunimos en casas, teniendo un enfoque cerrado, solamente porque la iglesia primitiva se reunía así. Hay muchas buenas razones para entender porque reunirse en casas es una buena decisión, ayudándonos especialmente a funcionar bíblicamente.

Me gustaría que quien no esté de acuerdo con este artículo presentara bibliografía antigua o moderna del tremendo error de las iglesias caseras o simples. Lo digo para que no se convierta en una cuestión de opiniones como las que se ven en las charlas de café. También necesitamos versículos bíblicos que apoyen  sus puntos de vista de cómo la iglesia termina siendo lo que es hoy, y demostrarnos lo errados que podemos estar nosotros.

Las siguientes son las diez razones por las cuales reunirse en casas es una estrategia efectiva para una iglesia sana.

(1) Ministerio Unos a Otros

Hace un tiempo atrás recibí un artículo sobre crecimiento eclesial titulado “Convirtiendo a los Visitantes en Asistentes.” ¡Me pregunto dónde en la Biblia dice algo sobre asistir a la iglesia! De acuerdo a las Santas Escrituras la iglesia se entiende como creyentes funcionando que participan activamente en la edificación del Cuerpo de Cristo. Pensando bíblicamente, hay una gran necesidad de mensajes que tengan que ver con “Convirtiendo Asistentes en Participantes.” La iglesia no tiene que ver con asistir a servicios formales con pasividad; no es un programa, sino personas. No es ir al servicio, sino servirse unos a otros. Tiene que ver con una relación íntima unos con otros. Tiene que ver con animarse activamente unos a otros. Se trata de funcionar de manera interdependiente para la edificación de todos. Desafortunadamente, en la estructura y el orden de la iglesia hoy, frecuentemente pasamos por alto el verdadero propósito de la iglesia reunida — el compañerismo y ánimo de los unos a los otros (Heb 10:25).

Robert Banks escribió, “El propósito de la iglesia es el crecimiento y la edificación de sus miembros hacia Cristo y hacia una vida en común a través de su ministerio de los unos a los otros dado por Dios (1 Cor. 14:12, 19, 26).” [2] Desafortunadamente en nuestros días, en fuerte contraste a las reuniones de la iglesia neotestamentaria, el significado de cada miembro funcionando en el Cuerpo de Cristo se ha perdido prácticamente. La teología del sacerdocio de todos los santos parece solo existir en teoría. La iglesia ha regresado al antiguo montaje judaico y católico romano, que alimenta la prevalente pasividad. Es triste que las edificaciones actuales de la iglesia funcionalmente asemejan templos, los pastores mandan como sacerdotes y el patrón de la iglesia neotestamentaria ha sido descartado a favor del sistema de templo de Antiguo Testamento. David Watson observa correctamente, “Siempre desde que los símbolos del Antiguo Testamento se cumplieron en Cristo y en Su iglesia, la iglesia se ha enfrentado a constantes tentaciones de volver a traer las instituciones que Cristo cumplió y removió; y ella, en gran manera, ha caído en esas tentaciones.” [3]

Hay una gran necesidad de reforma en nuestra iglesia hoy, que restaure el significado y el funcionamiento sacerdotal de cada miembro en el Cuerpo de Cristo. Se dijo que la iglesia primitiva era de comunión “unos con otros”, no un servicio donde “un hombre sirve a los demás”. Por causa de la falta del ministerio de cada miembro, la iglesia no solamente está en un estado pasivo, sino que también muchos líderes están sufriendo de estrés y están abrumados  emocionalmente. Se supone que la iglesia es un equipo, en el cual todos trabajan juntos por su crecimiento, y no una audiencia. Los líderes son llamados, no a modelar “ministerios de súper estrellas”, sino a motivar “el ministerio de cada miembro” (Ef 4:11-12). ¿Encontramos en la iglesia primitiva a un hombre teniendo la función dominante? ¿Existe un balance entre enseñar y la participación de cada miembro en la reunión típica de iglesia de hoy en día?

¿Cómo están motivando los líderes de la iglesia a cada miembro para funcionar activamente en el Cuerpo de Cristo y efectivamente ser testigos para el mundo? ¿Existe el privilegio y la motivación a cada miembro para participar durante la reunión de la iglesia? William Barclay escribe sobre las reuniones de la iglesia primitiva, “La cosa realmente notable sobre un servicio de la iglesia primitiva debió haber sino que prácticamente todos venían sintiendo que tenían tanto el privilegio como la obligación de contribuir con algo a ella.” [4] Parece que hemos perdido el reconocimiento sagrado de que cada miembro en el Cuerpo de Cristo es un instrumento precioso, potencial y poderoso del Espíritu Santo. En la iglesia primitiva el ministrar le pertenecía a todo el pueblo de Dios.

 

En su retador libro Rich Christians in an Age of Hunger (Cristianos Ricos en una Era de Hambre), Ronald J. Sider dio en el punto. El dijo, “la iglesia primitiva fue capaz de desafiar los decadentes valores de la civilización romana precisamente porque experimentaba la realidad de la comunión cristiana de una manera poderosa . . . la comunión cristiana significaba una disponibilidad incondicional hacia y una responsabilidad ilimitada por los otros hermanos y hermanas – emocional, financiera y espiritualmente. Cuando uno de los miembros sufría, todos ellos sufrían. Cuando uno se regocijaba, todos ellos se regocijaban (1 Cor. 12:26). Cuando una persona o iglesia pasaban por problemas económicos, los demás compartían sin reservas. Y cuando un hermano o hermana caía en pecado, los demás gentilmente restauraban a la persona extraviada (Mat. 18:15-17; 1 Cor. 5; 2 Cor. 2:5-11; Gal. 6:1-3). Los hermanos y hermanas estaban disponibles los unos para los otros, siendo responsables unos con otros y rindiendo cuentas unos a otros. La iglesia primitiva, lógicamente, no siempre vivió completamente la visión neotestamentaria del Cuerpo de Cristo. Hubo lapsos trágicos. Pero la red de pequeñas iglesias en casas que se disgregó por todo el Imperio Romano experimentó su unidad en Cristo tan vividamente que fueron capaces de desafiar y eventualmente conquistar una civilización pagana poderosa. La abrumadora mayoría de iglesias hoy, sin embargo, no provee el contexto en el que hermanos y hermanas se puedan motivar, amonestar y discipular unos a otros. Desesperadamente necesitamos nuevos contextos y estructuras para cuidar los unos de los otros en amor.” [5]

Necesitamos entender que las estructuras y los sistemas existen con un propósito; no son un fin en sí mismos. Existe una gran necesidad en nosotros de tener estructuras y sistemas en una forma en que beneficie el funcionamiento efectivo de la iglesia. Reunirse en casas facilita mucho la participación, interacción, discusión y el ministrarse unos a otros. También, es en tal contexto que enseñar puede ser hecho más como un diálogo que a manera de monólogo; es mucho más penetrante y totalmente efectivo.

Para funcionar tan efectivamente como la iglesia primitiva funcionó, la estructura, el tamaño y el sistema importan mucho. La estructura debe ser informal, el tamaño de la comunidad debe ser pequeño y el sistema u orden debe ser flexible. Ya que la participación y el ministerio de cada miembro era valorado y motivado altamente en la iglesia primitiva, una casa es un buen contexto en el cual cada persona puede confortablemente contribuir y funcionar para la edificación de todo el Cuerpo de Cristo.

[1] David Watson, Creo en la Iglesia (Great Britain: Hodder & Stoughton, 1978), p. 121.

[2] Robert Banks, La Idea de Pablo sobre la Comunidad  (Massachusetts: Hendrickson Publishers), p. 90.

[3] Watson, p. 117.

[4] William Barclay, La Carta a los Corintios, Revised Edition (Westminster Press, 1977), p. 135.

[5] Ronald Sider, Rich Christians in an Age of Hunger (Illinois: Inter-Varsity Press, 1977), 190-p. 191.

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10 comentarios en “DIEZ RAZONES PARA TENER IGLESIAS CASERAS (I)

  1. Un solo pasaje bíblico que refuta todo argumento sobre la construcción de templos, y debido a que este pasaje no tiene en el nuevo testamento pasaje alguno que lo contradiga, no encuentro motivo para que no este en “vigencia”, “Mira, pues, ahora, que Jehová te ha elegido para que edifiques casa para el santuario; esfuérzate, y hazla”
    – 1 Crónicas 28:10.
    Podría además explayarme sobre las vistas de Jesus al templo, evidentemente El no le dio la espalda al templo, por lo contrario, inclusive no siendo bien visto por los sacerdotes, asistía.
    Saludos
    Gustavo

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    1. Gracias Gustavo por escribir. No pretendo ofender No lo escribo para cabrear a la gente. Yo creo que si Jesús hubiera necesitado que la iglesia tuviera “Templos” lo hubiera dejado expreso, si es algo tan importante. En el primer siglo los paganos llamaban “ateos” a los creyentes porque no se reunían en templos, ¿qué clase de religión es esa que no tiene templos ni se puede ver a su dios? Hch 2.46 “comían juntos con alegría y sencillez de corazón”, creo que significa que lo hacían donde podían. No se reunían en el templo de 2 Crónicas pq ellos no podían entrar (había mujeres, extranjeros). recordá que cuando menciona templo en Hechos era en el “patio” del templo, no en el lugar santo o santísimo. Che, ¿cómo te llegan los artículos? Gracias por leer!!!!

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  2. Hola.
    Muy bueno el post. Te recomiendo leer “Paganismo en tu cristianismo” por Frank Viola y Goerge Barna, si es que ya no lo has hecho. Te dará más fundamentos de los sincretismos absorbidos por la Iglesia tradicional.
    Otros libros del mismo autor dan excelentes argumentos de la Iglesia en hogares. Además es fundador de muchas de ellas.

    Bendiciones.

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  3. Hechos 17:22 Entonces Pablo, puesto en pie en medio del Areópago, dijo: Varones atenienses, en todo observo que sois muy religiosos;
    17:23 porque pasando y mirando vuestros santuarios, hallé también un altar en el cual estaba esta inscripción: AL DIOS NO CONOCIDO. Al que vosotros adoráis, pues, sin conocerle, es a quien yo os anuncio.
    17:24 El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas,
    17:25 ni es honrado por manos de hombres, como si necesitase de algo; pues él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas.

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  4. Un comentario sobre 1 Crónicas 28:10. El pasaje no habla sobre la construcción de templos, sino del templo único que se construyó en Jerusalén para toda la nación, e incluso para todas las naciones. La historia del templo, su construcción y sus posteriores reconstrucciones es muy interesante y si las estudiamos con cuidado vamos a encontrarnos con el hecho de que originalmente Dios nunca pidió la construcción. Dios se encargó si de poner en manos de Moises las construcción del tabernáculo de reunión que fue la base usada por David y llevada a cabo por Salomón, pero si consideramos el modelo terminado, hay ingredientes incorporados que forman parte del agregado humanos y no del deseo divino (por ejemplo el mar de bronce y los bueyes que estaban más relacionados con templos paganos).

    Ese santuario fue destruido varias veces y cada ve que se reconstruía se le agregaban cosas relacionadas con proyectos humanos.

    El Señor estuvo en el templo, no muchas veces. Recuerden que la obligación era ir una vez al año a adorar a templo. En algunas oportunidades el Señor al entrar al templo, al santuario mismo, antes procedió a su purificación. Pero finalmente fue él quien profetizó su total destrucción, cosa que ocurrió y que no ha vuelto a ponerse en pie hasta el momento.

    Interesante es que todo lo que representaba valor de ese templo destruido, fue llevado por los romanos a su capital y fue usado para la construcción del circo emblemático del imperio, el coliseo.

    Otro dato interesante, se encuentra en el Apocalipsis, en sus últimos capítulos, cuando ya da un resumen glorioso de lo que será la eternidad y de la ciudad celestial, indica que no habrá templo.

    Los templos fueron muy importantes para los paganos y sin ellos la adoración a su dios no era posible. Para los cristianos del primer siglo el templo pasa a otro plano, donde la reunión en las casas se vuelve importante porque es el lugar donde en plena comunidad pueden hacer todo lo que necesitan para ser los discípulos que el Señor esperaba. Eso, hasta hoy no ha cambiado.

    Pero, lamentablemente, sí hemos cambiado nosotros. Y con el mismo Señor dijo: “en el principio no fue así”

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