CIBERMUERTE

José Nuñez Diéguez
ciberdeath2Ese el título de un artículo publicado en el suplemento “Ideas” del diario La Nación de Buenos Aires del día domingo 7 de febrero de 2016. (http://www.lanacion.com.ar/1868278-el-ultimo-refugio-de-la-vida-eterna-internet)  Muy revelador en cómo se percibe la muerte en las redes sociales; y en nuestro mundo actual, global y pequeño.
Nos tiene que servir para identificar en cómo el mundo percibe el más allá y qué punto de encuentro hay con la verdad bíblica.
Las redes sociales son un símbolo de algo “instantáneo”, “fugaz”, “rápido”; según estadísticas oficiales de la empresa, en Instagram hay más de 40.000 millones de fotos, cada día se suben un promedio de 80 millones de imágenes y se ejecutan 3500 millones de “me gusta”.
Quien tenía una vida muy activa en las redes sociales, no pierde esa “vida” al morir. No hay velorio, ni despedida porque podemos seguir manteniendo vivo nuestro relato en una vida electrónica post mortem.
La antropóloga Paula Sibila dice: “Cuando muere alguno que formaba parte de nuestra dinámica, que su otro yo virtual siga vivo nos produce un efecto muchos más intenso que el que podría provocar el contacto con un objeto material de la persona fallecida”.
En la historia del siglo XX surge una corriente histórica llamada “historia de las mentalidades”, uno de sus mayores expositores, Phillippe Ariès, escribió un libro hermoso titulado “La muerte en Occidente, desde la Edad Media hasta nosotros”. En el capítulo 3 dice:
 “A partir del siglo XVIII, el hombre de las sociedades occidentales tiende a considerar la muerte desde una nueva óptica. La exalta, la dramatiza y la presenta como algo impresionante y absorbente. Sin embargo, al mismo tiempo, ya no se preocupa tanto por su propia muerte, y la muerte romántica, retorica, es ante todo la muerte ajena; se trata de la ausencia del otro cuya añoranza y recuerdo inspiran durante los siglos XIX y XX al nuevo culto de tumbas y cementerios”.  […] “Está claro que la expresión de dolor de los que sobreviven responde a una nueva intolerancia ante la separación. La emoción, no obstante, no solo asoma junto a la cabecera del moribundo o bajo el recuerdo de los que se fueron. La simple idea de la muerte ya altera el ánimo”. (1)
¿Serán las redes sociales y la tecnología una nueva estrategia para alejar la muerte? ¿Un nuevo cambio de mentalidad?
Los historiadores de las mentalidades vemos esos cambios de mentalidad por ejemplo en que  décadas atrás a los familiares se los velaba  en las casas, durante toda la noche, y se permanecían largas horas en medio de visibles señales de dolor. Hoy en día, la muerte es más lejana, más despersonalizada. El tanatorio nos fija los horarios, y con eso se aleja la muerte del espacio familiar. En España todo se soluciona rápidamente con la incineración, lo que hace a los trámites más expeditivos. Está más a tono con el desvanecimiento de la familia en la sociedad moderna. Todo es más individualista.
Ariès nos recuerda que antes la muerte era familiar, amaestrada, y hoy se ve como una ruptura. Tal vez las redes sociales estén aquí para “evitar” esa ruptura, al menos en el relato.
En la poesía medieval el Cid Campeador, luchando contra los moros, ganó batallas después de muerto, porque aunque murió en campo de batalla, nos dice el poema que sus hombres lo montaron a su caballo y salieron a la próxima batalla. Y los moros, que lo creían muerto, se espantaron al verlo al frente de sus mesnadas.
En el rock moderno es David Bowie quien gana batallas después de muerto en las redes sociales: el día de su muerte, el 10 de enero de 2016, sus videos tuvieron más de 50 millones de vistas. Pero la “realidad real” no pasa por las pantallas: cuando supo la noticia, el primer gesto de su hijo Duncan fue salir de las redes para irse a llorar.ciberdeath3
Los cristianos tenemos en la Biblia un compendio del bien morir. No la anhelamos, pero no deberíamos ni reverenciarla con cibervelas, ni con mensajes en facebook a los muertos. Tampoco temer a la muerte, sino reconocerla, sabiendo que la muerte no es fin, que no tiene poder sobre nosotros porque Cristo la venció en la cruz, con su muerte.
Los cristianos esperan a Cristo, “tampoco queremos hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza”. 1 Tes 4.13
Comparen la visión de la vida y la muerte de Marilyn Monroe (actriz estadounidense del siglo XX) y la de Dwight Moody (predicador estadounidense del siglo XIX).
Ella dijo: “Mi viaje termina acá”.
El dijo: “Si algún día les dicen que Moody falleció, no les crean, porque ese día estaré más vivo que nunca”.
¿Vivir en la red, o saber que viviremos para siempre con Cristo? ¿Cuál es tu realidad?
(1) Ariès Phillippe, La muerte en Occidente, Editorial Argos Vergara, Barcelona, 1982
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