EL MILAGRO DE DUNKERQUE

José Nuñez Diéguez

dunkerke3Las tropas alemanas se dirigían a destrozar a los ejércitos  aliados en la playa de Dunkerque en mayo de 1940. Ya habían conseguido en 15 días lo que sus padres en la I Guerra Mundial les había costado 4 años: romper el cerco que los llevaría a la playa donde se amontonaban tropas británicas, francesas y belgas rogando poder escapar de ese infierno. Más de 400.000 soldados a merced de los letales tanques Panzer y los mortíferos aviones Stukas alemanes. Desde Inglaterra barcos de todo calado debían sortear todo tipo de desperdicios, equipamientos, chatarra y barcos hundidos, así como cadáveres y restos humanos, todo ello bajo el constante hostigamiento de la artillería y aviación nazis (sin olvidar las minas alemanas y los submarinos y lanchas torpederas enemigas). Pudieron rescatar  338.872 soldados, cuando la expectativa había sido solamente rescatar 50.000 soldados  en 5 días.

Pudieron evacuar la playa desde el 26 de mayo hasta el 1 de junio. Hitler había ordenado a sus lobos detenerse a 30 kilómetros de Dunkerque.  Aquellos excelente generales, implacables lobos que ya saboreaban la victoria, como Von Kluge, Von Rundstedt, Von Kleist, Rommel (el zorro del desierto), y Heinz Guderian, furiosos por la demora de nuevas órdenes,  trataban de explicarse las causas. Algunos le echaron la culpa a el comandante en jefe de la aviación (Lufwaffe) Hermann Göring, quien buscaba acapararse toda la gloria para sus aviones de combate. El general Guderian dio testimonio en los juicio de Nurumberg que fue la vanidad de Göring la causa de la fatal decisión de Hitler.”

Dentro de todo ese heroísmo, no faltó la miseria humana. El mariscal inglés Gort, dado que los barcos eran fundamentalmente británicos, consideró que sus soldados debían ser embarcados primero, mientras que los franceses debían luchar para mantener el perímetro defensivo. Ello dio lugar a que se acuñara la célebre frase: “los ingleses resistirán hasta el último francés”.  La operación, bautizada por la prensa británica como “El Bendito Milagro de Dunkerque” supuso una luz de esperanza en medio del estrepitoso fracaso en la defensa de Francia y permitió a los británicos mantenerse vivos en el conflicto.

La fe nos da poder para resistir en tiempos difíciles. El Señor aún hace milagros. Recordemos 2 Corintios 4.8-9 “Por todos lados nos presionan las dificultades, pero no nos aplastan. Estamos perplejos, pero no caemos en la desesperación. Somos perseguidos, pero nunca abandonados por Dios. Somos derribados, pero no destruidos”. (NTV)

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2 comentarios en “EL MILAGRO DE DUNKERQUE

  1. Si las cosas ocurrieron como se narra, se debería señalarse la cobardía y miseria británica y la valentía francesa. Fueron aliados hasta que las “papas quemaron”, luego surgió el espíritu pirata inglés. El texto de Corimtios es aplicable a los franceses y no a los británicos.

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