COMPASIÓN Y TRIPAS

Mateo 9. 35-38

Neil Cole

neil cole_CultivarLa verdad es que la compasión no puede ser impuesta; es algo que viene desde dentro. De hecho, la palabra “compasión” usada por Jesús en este pasaje literalmente significa “entrañas”—algo que sientes en tus tripas. La compasión, la compasión verdadera, no viene por decreto legal. Es un sentimiento natural que se siente en tu estómago y se refleja en tus ojos, tus palabras, y tus acciones.

¡Hace falta “coraje” para ocuparse de los perdidos! No puedo aceptar que si amamos a Jesús nos sentaremos a broncearnos mientras millones alrededor nuestro se ahogan. Creo que la razón de no sentir compasión es que realmente no vemos a las multitudes ahogándose. Necesitamos recuperar la compasión que Jesús sintiera en Sus tripas cuando se tomó el tiempo de ver las multitudes.

Hay veces cuando intencionalmente voy a un shopping o a un restaurante lleno de gente y simplemente me pongo a mirar las multitudes pidiéndole al Señor que rompa mi corazón. Puede llevar un tiempo, pero el Espíritu Santo comienza a abrir mis ojos a la gente perdida que están desvalidos. Son ovejas sin pastor. No se dirigen simplemente al otro negocio del shopping, sino a una eternidad sin Cristo.

En última instancia, tu iglesia es tan buena, como lo sean sus discípulos
En última instancia, tu iglesia es tan buena, como lo sean sus discípulos

Fue en este contexto que Jesús identificó aquello que nos falta para que veamos la gran cosecha de almas (Mateo 9.37). Nos dijo dónde debemos ir para encontrar lo que necesitamos. Pero primero, tómese un momento para ver lo que no dijo. Jesús no dijo, “La mies es mucha, pero los dólares son pocos”. Tampoco dijo, “La mies es mucha, pero las propiedades son muy caras”. No dijo, “La mies es mucha, pero lo que necesitamos es el último libro de auto ayuda o un programa práctico”. No, el ingrediente faltante no son las 4P de las iglesias: los Pesos, Propiedades, Parkings para autos, o Programas. Jesús dijo, “La mies es mucha, pero lo obreros son pocos”. Fue claro al decir que son los “obreros” los que estaban faltando. Con obreros podemos tener una mies. ¿Dónde los vamos a encontrar? ¿Colegios bíblicos  o seminarios? ¿Ministerios paraeclesiasticos? ¿La escuela de negocios de Harvard? ¿Iglesias? No, ninguna de esas respuestas está de acuerdo con el pasaje. El lugar donde encontrar obreros para levantar la mies son nuestras rodillas ante el trono de Dios. Jesús dijo, “Rogad al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies” (Mateo 9.38).

La cosecha comienza con oración al “Señor de la mies”. Jesús no solo identifica lo que falta, y dónde encontrarlo, sino que nos da un gran ejemplo de cómo encontrar obreros para la cosecha. Los llama de la cosecha misma, los empodera y los envía a la misma cosecha como obreros para que hagan las mismas cosas que el modeló para ellos. Jesús multiplicó Su ministerio. En este pasaje de la Escritura, Mateo, el autor de este evangelio, es un gran ejemplo. En el verso nueve de este capítulo, Jesús llama a Mateo para que le siga dejando las mesas de cobradores de impuestos. En los versos 37-38, le pide a Mateo que ore por obreros que vayan a la mies, y dos versículos más adelante, en el capítulo 10, Mateo es enviado a las ciudades (Mateo 10.1) para que haga aquello que Jesús modeló en el ministerio (Mateo 9.35). Pasa de ser un recaudador de impuestos a ser un predicador en el curso de un capítulo. Muchos pensarían que es demasiado pronto para enviar a Mateo a la mies. Es muy nuevo, fácilmente influenciable, no tiene conocimiento para contestar los desafíos que le harán. Pero Jesús vio a Mateo tener muchos contactos con gente perdida (Mateo 9.10-11). También vio los cambios en su nueva vida como una presentación persuasiva del evangelio mismo. Tal vez no tuviera un conocimiento profundo, pero tenía una pasión por Cristo que muchos con varios años de cristianos no tienen. Me siento más inclinado a tomar a un testigo apasionado que a otro frío con mucho conocimiento. Podemos crecer en nuestro conocimiento, pero recuperar la pasión no es tan fácil. La gente no responde a hechos fríos, son movidos por gente apasionada que tiene el testimonio de la diferencia que Cristo ha hecho en sus vidas. Jesús nos muestra que los obreros deben venir de la cosecha misma. El transforma a los dos discípulos (estudiantes) del capítulo 9 en apóstoles (enviados) dos versículos más allá en el capítulo 10. Pasaron de orar por la mies a predicar en la mies. Vemos un flujo, una simple cadena de acción que puede servirnos de hoja de ruta para tener una más abundante cosecha: Si no podemos verlos, no podremos amarlos (Mateo 9.36). Si no podemos amarlos, no oraremos por ellos (Mateo 9.36-38). Si no podemos orar por ellos, no los ganaremos a Cristo (Mateo 10.1). Si no podemos ganarlos, no los enviaremos (Mateo 10.2-5). Los subrayados no están en el texto original, sino que fueron realzados por el editor y traductor: JN

Cómo cultivar una vida para Dios. Neil Cole, pag 3-4 CMA Resources, 1999, reimpresión 2014

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