Hitler y la Madre Teresa

José Nuñez Diéguez

hitlerteresa¿Qué clase de Dios permitiría que Hitler vaya al cielo si hubiese creído en Jesús y que la Madre Teresa vaya al infierno si no hubiese creído?

¿Estamos diciendo que Hitler y la Madre Teresa sufrirían el mismo destino ante Dios si ellos no hubieran creído en Jesús?
Alguien dijo alguna vez que si haces la pregunta correcta, ganarías cualquier debate. La pregunta podría tener trampa. Como aquella pregunta con la que jugaba con un compañero frente a los clientes. Yo le decía, “Contéstame simplemente sí o no: ¿Todavía le pegas a tu esposa?”. Si me contestaba que sí, reconocería que aún le pegaba a su esposa; si contestaba que no, reconocía que antes sí le pegaba. Los clientes del banco se espantaban de nuestros “serios divagues”.
En la raíz de esta discusión está el tema si realmente Jesús es el único camino de salvación. Es uno de los tropiezos del cristianismo para aquellos que sinceramente buscan una guía moral y trabajan para mitigar el impacto de la maldad en el mundo. Hacer de Jesús el único modo de salvación parece que ignora la diferencia obvia entre la gente con consciencia y los otros que carecen de escrúpulos totalmente. ¿Esto hace alguna diferencia?

Se requiere cirugía radical
Déjeme hacer una analogía. La gente que come legumbres, descansa apropiadamente, hace ejercicio, y no fuma o bebe, generalmente cosecha los beneficios de la longevidad y la vitalidad. Aquellos que no lo hacen, no.
Pero ¿qué pasa si todas las cosas no son iguales?, ¿qué sucede si hay un elemento escondido, una enfermedad terminal que lentamente está absorbiendo nuestro cuerpo? El modo de vivir sano no hará nada para evitar esa enfermedad silenciosa. En ese caso, el indisciplinado tragón de comida basura y el atleta diligente sufrirán el mismo destino. Cuando el tumor silencioso se despierta, la tumba los reclama a los dos.
Hay un paralelo con la vida espiritual. Por un lado, es bueno vivir rectamente. La vida santa contribuye a la salud espiritual. Aquellos que continuamente practican el pecado sufrirán sus consecuencias.
Sin embargo, hay otro lado a esta ecuación, un elemento crucial frecuentemente ignorado. Nuestros más valientes intentos de piedad chocan con el fracaso debido a la maldad profundamente asentada que nos chupa la vida de todos nuestros esfuerzos. No importa cuán duramente tratemos, cada uno de nosotros está muriendo de una enfermedad espiritual no importa lo justamente que vivamos.
La cruda verdad es esta: finalmente, ninguna persona es completamente justa. Por supuesto, son capaces de hacer el bien, a veces cosas extraordinarias. Aún un paciente moribundo puede tener hábitos saludables con las comidas. Pero las buenas obras, así como las comidas saludables, no pueden restaurar al vitalidad a un paciente que está muriendo; solamente lo pueden mantener. La restauración viene a través de la cirugía.
A primera vista parece injusto que Dios no considere las buenas cosas que hemos hecho. ¿Cuándo fue la última vez que recibiste una carta felicitándote por no engañar al banco o dispararle a tu vecino?
Se espera que obedezcamos a la ley. Un año de buena conducta no cancela un año de haber incumplido la ley. Cada persona, del más encumbrado al más pequeño, ha roto la ley de Dios. Los hace culpables, y allí se requiere la cirugía de Dios: perdón. Por supuesto, algunos necesitan más perdón que otros.

¿Oyó hablar de los Diez Mandamientos?
¿Alguna vez le dio lealtad a otra cosa que no fuera Dios en su vida o usó algún objeto sagrado para venerarlo? ¿Alguna vez usó el nombre de Dios en vano o en forma vulgar? ¿Adora a Dios en forma regular? ¿Alguna vez deshonró o desobedeció a sus padres? ¿Alguna vez mató a alguien o tuvo pensamientos dañinos hacia alguien (vea Mateo 5.22)? ¿Ha tenido sexo con otro que no fuera su esposa / esposo, o aún ha fantaseado con tener esa relación? (vea Mateo 5.28)? ¿Ha tomado algo que no fuera suyo? ¿Ha mentido?
¿Suena duro? Lo es. Esa es la ley de Dios. Esos son los requerimientos de Dios. Aún en un colegio, el fallar en el 60 % de las preguntas es desaprobar, aún así ¿Cuántos de nosotros no hemos violado más de uno de esos mandamientos?
Reducir los mandamientos a dos tampoco ayuda. Jesús dijo, “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, y con toda tu mente,” y “a tu prójimo como a ti mismo. De estos dependen la Ley y los Profetas”. (Mateo 22.37-40).
Haga este cálculo. Si hubieras pecado diez veces al día desde tu cumpleaños número diez hasta tu cumpleaños número dieciséis—y no piense en violaciones, asesinatos, sino simples cosas diarias, incluyendo actitudes del corazón y de carácter—hubiera amasado 182.500 infracciones a la ley de Dios. ¿Qué juez en su sano juicio le dejaría suelto?

Ghandi vs Al Capone
Lo peor de nosotros trata de blanquear nuestras propias contribuciones a lo malo. Al Capone dijo alguna vez, “He pasado mis mejores años cumpliéndole a la gente sus deseos más bajo, ayudándoles a pasar una buena vida, y lo que consigo es que abusen de mi, vivir como un hombre acorralado”. (1)
Por contraste, Ghandi—un hombre comprometido con la virtud humanista—no fue tan optimista. Hacia el fin de su vida se lamentó, “Es una continua tortura para mi el estar tan lejos de aquel que gobierna cada aspecto de mi vida. Yo se que es debido a las pasiones humanas que habitan dentro mío y me mantienen alejado de él; aún así no puedo librarme de esas pasiones”.
C. S. Lewis logró aunar este contraste con estas palabras: “Cuando un hombre se va poniendo mejor entiende más claramente la maldad que hay en él. Cuando un hombre se pone peor, comprende su propia maldad cada vez menos…La gente buena comprende lo bueno y lo malo: la gente mala no comprende ninguna”. (2)
Si Lewis está en lo correcto, aquel que es santo ve el pecado más claramente. Aquel que es perfectamente recto comprende la total tragedia de las cosas más “triviales” que rajan la santidad. La pureza de Dios es sin mácula, así que ve el pecado como realmente es.

Hitler y la Madre Teresa
¿Pueden sufrir el mismo destino Hitler y la Madre Teresa? Sí y No.
No, debido que tendrán que responder por diferentes crímenes, y, por eso, su juicio será diferente. Así como hay grados de pecado (Juan 19.11), hay grados de juicio. Jesús dijo que “Sodoma se levantará en juicio contra Capernaum” (Mateo 11.24), aún así, cada una sería condenada.
Sí, porque cada persona a fin de cuentas responderá por sí misma, a no ser que se le permita responder a Jesús. Esa es la buena nueva: Jesús, siendo rico, se hizo pobre, para que a través de su pobreza seamos ricos. (2 Cor 8.9).
Para estar bien físicamente, primero cure su enfermedad, entonces puede mantener su salud. Para experimentar la salud espiritual, Dios debe hacer cirugía en la raíz del problema, el pecado. Vivir justamente luego de esta operación asegura nuestra vitalidad espiritual, pero nunca puede curar nuestra enfermedad. Solo Jesús puede hacerlo.

(1) Dale Carnegie, Cómo ganar amigos e influenciar a la gente. (New York: Simon & Schuster, 1936), p.20

(2) C. S. Lewis, Mero Cristianismo (New York: Macmillan, 1969), p.73

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8 comentarios en “Hitler y la Madre Teresa

  1. La respuesta es muy sencilla si se piensa con sensatez. Hitler nunca se creyó un pecador, por lo tanto nunca pudo creer en Jesucristo. La madre Teresa creo, que además de ser muy caritativa toda su vida con los más necesitados, tuvo más posibilidades de creer en Jesucristo como su salvador. El malechor de la cruz en un ejemplo para la primera parte. Lo pueden aceptar o no “estuvo antes de terminar el día con Cristo en el paraiso”. Para la segunda los fariseos se creian unos santos y seguro muchos terminaron en el infierno. Pero hubieron dos por lo menos que creyeron en Jesucristo: Nicodemos y el apostol Pablo. “Que encuentro maravilloso habrá sido el del Señor, con el malechor, Nicodemos y Pablo”!!

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    1. Gracias Osvaldo. Así y todo creo que la Madre Teresa tenía ideas muy caritativas, pero tengo entendido que no veía mal que muchos que murieron en sus brazos, lo hicieran en las creencias hinduístas. Claro, nadie es tan malo que Dios no pueda salvar, como decías en cuanto a Pablo y el malhechor. gracias, otra vez.

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  2. Aprecio ciertas dudas acerca de si Madre Teresa creyó en Jesús o no.
    A qué se debe que se consagrara a Jesucristo y fundara una comunidad de hermanas y que pasara cada día cinco horas en oración y meditación de la Palabra? a que era muy caritativa? Si no es por su amor a Jesús esta mujer hubiera pasado como una cooperante de alguna organización de ayuda humanitaria, pero no fue asi. Lo dijo hasta la saciedad a lo largo de su vida: todo lo hago por Jesús, que dió de comer al hambriento y de beber al sediento, que vistió al desnudo y visitó al encarcelado… ya lo dijo Pablo: quedan la fe, la esperanza y la caridad, estas tres, la más grande es la caridad. O los prejuicios vienen por el hecho de ser católica, ya que de la iglesia católica romana no puede venir nada bueno? Creo que nada bueno puede venir de posturas intransigentes y fundamentalistas porque no son cristianas.

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    1. Gracias Carl por leer, ante todo. No dudo que haya creído en Jesús, o su sinceridad en lo que hacía. A muchos se les enseñó una religiosidad, como mis padres y abuelos creían a pie juntillas y con la mayor devoción en toda la religiosidad católica en que fueron criados. Mis padres encontraron en la Biblia la verdadera fe, pero no así mi abuela. Estamos de acuerdo que no se trata en creer en el Jesús histórico, sino en la obra que hizo en la cruz. Por lo que tengo entendido, a través de testimonios de periodistas que estuvieron con ella, que ante la muerte de cientos de personas que lo hicieron en sus brazos, su preocupación era que pasaran a la eternidad sin dolor, aún creyendo sus propios mitos, y no tanto entendiendo la obra de Cristo en la cruz. Gracias otra vez, Carl. Dios te bendiga!!!

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