SALMO 23: LAS OVEJAS SON ESTÚPIDAS

José Nuñez Diéguez

sheep-face-by-brew-ha-haCréame Ud. o no. Yo, a los 7 años, ya era pastor. De ovejas, claro. En las boscosas y brumosas colinas de Galicia pastoreaba las ovejas de mi abuela. En la época que había uno que otro lobo, antes que la estricnina acabara con ellos.

  ¿Cuándo fue la última vez que estuvo en un circo? ¿Vió animales entrenados? ¿Osos? ¿Elefantes? ¿Tigres? Lo que seguro no vió es ovejas. ¿Sabe por qué? Porque las ovejas son estúpidas.

 ¿Sabía que las ovejas son los únicos animales domésticos que no vuelven a su estado salvaje? Gatos, perros, pájaros, caballos, cerdos, y aún vacas pueden volver al estado salvaje. Las ovejas, en un ámbito salvaje, serían comidas.

En el reino animal solo hay cuatro instancias de sobrevivencia: pelear, volar, la postura, y la sumisión. Entre las naciones es parecido. Puedo dispararte, puedo huir, puedo espantarte, o puedo rendirme.

Pelear: Las ovejas no tienen armas defensivas ni ofensivas. No tienen garras, caparazón, no arrojan fluidos, nada. Por encima llevan una capa de “velcro” que rodea todo su cuerpo, de tal forma que Ud. pueda tomarlas y reducirlas en el piso. No tienen fuerza, resistencia, sentido de dirección, aunque puedan correr, no pueden esconderse.

 Postura: los perros ladran, los gatos maúllan, las serpientes sisean. Las ovejas balan: ¡¡baaa, baaa!!! Es algo así como el equivalente a “Por favor, no me coman”.

Las ovejas saben un único truco. Ir en manada. Pensábamos que el agruparse en rebaños era una conducta compleja. Mirábamos la precisión de una bandada de pájaros y nos imaginábamos lo difícil de volar juntos y con precisión. Sabemos lo difícil que es conseguir que cientos de personas se muevan en la misma dirección, pero la ciencia nos enseñó que el ir en rebaño es muy simple. Lo único que necesitas es cientos de pequeños cerebros, lo suficientemente grandes como para que entren dos reglas:

 

  1. Si ves una oveja, mantente cerca.
  2. No golpearse con otra oveja.

He ahí el rebaño. Aquí está la pequeña Juanita oveja. Ella ve un lobo. Su reflejo es comenzar a correr. Nadie quiere ser golpeado, así que todos corren juntos. Fíjese que todos corren, pero una sola oveja Juanita ha visto al lobo (y quizá ya esté muerta). Siguen corriendo hasta que se cansan, el lobo se comió a Juanita, y el resto vive otro día para ¡¡¡baaa!! Esa es toda su estrategia de supervivencia. ¡¡¡Por favor, no me comas, come a Juanita. Huir!!!!

Y Dios dice, “Ese eres tú”. Es el lenguaje de los Salmos y es el lenguaje de Jesús, cuando él se llama a sí mismo el buen pastor.

Las ovejas son torpes, tercas y caprichosas. Aún cuando tengan un pastor a su alrededor no se sienten seguras. Cualquier otro animal, aún una rata, llena de pulgas y enfermedades, apestosa y odiosa como pocos, es lista. Pero Dios dice, ¡¡No, tú eres una oveja!!

Bien. Si somos ovejas, entonces aprendamos algo sobre el pastor. Si leemos Génesis, pensaríamos que un pastor es una gran cosa. Todos los grandes nombres de ese libro son pastores. Abraham, Isaac, Jacob, Moisés. Pero cuando los israelitas son llevados al exilio, sufren una mutación cultural de nómadas a gente urbana. En el tiempo de Jesús, los pastores están en un nivel social tan bajo, que su testimonio no era aceptable en una corte de justicia.

Además de ser despreciados, su trabajo es peligroso. Cada pastor llevaba una vara para tener a raya a los lobos y un cayado para las ovejas. La honda tenía un doble propósito. Si la oveja comenzaba a vagar por ahí, podría tirarle una piedra que le diera en la nariz para que volviera al redil. David sabía algo de eso. Suponte que fuera un buen día: Ni ladrones, ni lobos. Aún así había que cuidar de esos tercos animales. Siempre había que ir a buscar una. Al tener ellas cuatro patas y tu solo dos, es probable que se hayan metido en dificultades en lugares poco accesibles. En Samaria no había verdes pastos ni frescas aguadas en todos lados. Llevarlas a comer, llevarlas a beber a un lugar donde no corriera el agua para que no se asusten, cargar a una u otra por cansancio o enfermedad. El corral que había en las montañas era un círculo de piedras con una entrada pequeña. Sentarse en la abertura, mal llamada puerta, poner el cayado bajo para que pudieran entrar de a una, y así contarlas. Tirarse allí a descansar y esperar otro día.

La Biblia dice que hay tres clases de pastores. Los asalariados, que hacen lo mínimo: alimentarlas, darles agua, y cuando viene el lobo, huir. El mal pastor que las empuja. Que disfruta aguijoneándolas, como hacía yo de niño para divertirme a costa de ellas. Como resultado de eso, ellas se vuelven más estúpidas y asustadizas. Nunca aprenden a ejercitar lo que Dios les haya dado por inteligencia, nunca prosperan. Solo sobreviven.

El pastor pago las abandona, el mal pastor las empuja por detrás. Pero el buen pastor las conoce, y ellas a él. No tiene que empujarlas por detrás. Las guía desde el frente, para que si alguien las atacara, tuviera que pasar primero sobre él. Las llama por nombre. Si dos pastores se ponen a comer y sus rebaños se mezclan, solo tienen que ponerse en lugares opuestos, y con un ruido determinado ellas reconocen quién es su pastor.

El buen pastor es una guía en el peligro, una puerta de seguridad, es su rescate cuando se pierden, es su sanidad cuando son heridas. El buen pastor es su vida.

¿Qué significa para nosotros? Tres cosas. Primero, cuando vemos la frase “por causa de su nombre” necesitamos prestar atención. Es por causa del nombre de Dios, definitivamente para nuestro beneficio, pero no probablemente para nuestra comodidad. Todo lo que queremos es una buena vida: alimento suficiente, abrigo, estar libres de dolor, no trabajar, sin peligros. Dios no está satisfecho con todo eso. Dios es bueno. Fíjese la frase que sigue: “Sí, aunque ande en valle de sombras de muerte”, ¿Le suena divertido?

Segundo, sea como el pastor. No empuje. Lidere. No grite. Llame. Comparta su vida y edifique confianza para que cuando Ud. hable, la gente lo escuche. Ud. no necesita influir en nadie. Lo que Ud. solamente necesita es un pequeño rebaño de gente que conozca y que confíe en Ud., precisamente porque lo conocen. Ud. tiene que decidir qué opinión cuenta. No es la crítica.

Tercero, no somos tan astutos, tan listos, o independientes como pensamos. Somos ovejas vestidas de lobo. Tratando de ser cálidos, tratando de vernos en control de las cosas e independientes. ¿A quién tratamos de impresionar? ¿A otras ovejas? Pensamos que si vivimos al filo del peligro somos geniales. Generalmente, eso nos convierte en alimento…de lobos. Las ovejas “inteligentes” permanecen cerca del pastor.

El Salmo 23 nos trae alivio cuando lo escuchamos en un funeral o frente a la cama de un enfermo en el hospital. Cuando la vida nos demuestra que no tenemos todo controlado, que, a pesar de nuestros mejores esfuerzos no estamos en control, entonces encontramos el confort en los brazos del pastor. ¡Cuánto gozo nos perdemos, cuánto tiempo gastamos, tratando de probarnos a nosotros y a otros que no somos unas ovejas estúpidas y que no necesitamos ayuda. Ahora, hermano, vaya y que el Señor pueda guiarle, y acompañarle en cada paso que dé.

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4 comentarios en “SALMO 23: LAS OVEJAS SON ESTÚPIDAS

  1. Las ovejas perdidas, son típicas ovejas, una ves encontradas por el Buen Pastor,
    Jesucristo,son ovejas sabias,astutas,mansas,audaces,amorosas,agradecidas y sobre todo obedientes,sabemos que algunas persisten ,en seguir en su vieja naturaleza,pero amén,
    Dios nos dice,que son pocas las especiales (obreras ).
    Esperamos y oramos para que hermanos en la fe, comiencen a dejarse moldear, por el Alfarero.

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    1. Las ovejas son todas iguales. Te va costar encontrar ovejas más sabias que otras. todas son (somos) dependientes. Nuestra victoria consiste en pegarnos al pastor y dejarnos moldear. Gracias por escribir hermanos….

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  2. Muy bueno y cierto. A algunas ovejas hay que quebrarle la patita para que aprendan.(disciplina) Como un puede saber que Dios lo esta
    al pastorado???

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    1. Gracias Christian por escribir. Uno puede saberlo si Dios le ha dado el don de predicar, si realmente es hábil (apto, dice 1 Timoteo 3.2) para comunicar la Palabra de Dios, enseñar y amor por la Palabra. Estoy viviendo en mi carne el tener que enfrentar a una persona muy buena, pero no preparada para el ministerio. Y como dijo Spurgeon, “Cuando hay neblina en el púlpito, se transforma en oscuridad en los bancos”. Eso de quebrar la patita es cierto, pero ojo!!!! lo hace el Principe de los Pastores. Esa potestad en manos de un pastor manipulador, puede entenderse como tratar duramente a la oveja. bendiciones Christian!!!

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