El ADN de Jesús

El ADN de Un Discípulo

¿Cuáles son los elementos básicos que hacen de una persona un discípulo radical de Jesús? Aun más, ¿Cómo se logra que los elementos que integran el ADN de un discípulo sean transmitidos al mismo? Neil Cole y otros que trabajan con el concepto de Iglesia Simple/Orgánica, dirían que el ADN esencial para la formación de un discípulo de Jesús consiste en: Impulso Apostólico[1] (Hacer Discípulos), Autoridad Divina (amar a Dios) y el Nutrir Relaciones (amar al prójimo)[2]. Este ADN de forma natural debería de mantener saludable al cuerpo de Cristo a la vez que debería de provocar la multiplicación de la vida de Cristo que ya está en nosotros, en las vidas de otros con quienes nos vinculamos.

Los primeros dos elementos de esta propuesta (AD) y (AP) están basados en la respuesta que Jesús dio al Joven Rico cuando este le pregunto sobre la vida eterna en Mat 22:37-39 “Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu ser y con toda tu mente (AD)” —le respondió Jesús—. Éste es el primero y el más importante de los mandamientos. El segundo se parece a éste: “Ama a tu prójimo como a ti mismo (AP).” El último elemento que sugerimos debería de ser parte del ADN de cada discípulo de Jesús, está contenido en la Gran Comisión dejada por el Señor en Mateo 28:19-20, “Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. Y les aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo (HD)”. Solamente puedo estar de acuerdo con esta propuesta. Creo firmemente que es primordial encontrar formas efectivas de introducir estos tres elementos claves en la fibra más intima del candidato al discipulado cristiano. También creo que la creación y desarrollo de comunidades pequeñas (dos o tres personas) podrían ser un vehículo importante para lograr este cometido.

Iglesia Simple/Orgánica: ¿Qué es?

Estas comunidades pequeñas de creyentes alrededor del mundo están volviendo a descubrir una vez más el significado profundo de lo que enseña Mateo 18:20 con respecto a la naturaleza orgánica [3] de la Iglesia de Cristo. El Nuevo Testamento está repleto de imágenes y metáforas que reflejan el carácter orgánico de la Iglesia: el cuerpo humano [4], un campo plantado [5], el viñedo, la semilla de mostaza, la familia, la levadura, la sal y la luz entre otros. Aun cuando la Escritura también habla de la Iglesia como un edificio, se toma el tiempo de aclarar la idea diciendo que somos “piedras vivas.” [6] Esto sucede no solamente porque Jesús, como buen maestro que era, prefiere utilizar hechos y acciones de la vida real para ilustrar sus ideas. Jesús utiliza lo que esta a la mano de manera que todos sus oyentes puedan comprender la idea central de manera inequívoca. En este caso, Él quiere deliberadamente ilustrar que la Iglesia es un cuerpo vivo y como tal, y de la misma manera que la semilla de un árbol contiene en si misma todo lo que se necesita para reproducir vida, también la iglesia contiene en si misma todo lo requerido para reproducirse. De igual manera, un discípulo radical de Jesús contiene dentro de sí mismo el ADN del reino de Dios el cual es suficiente para reproducir la vida de Cristo en otros.

Todos sabemos que la palabra “orgánico” significa 100% natural, sin aditivos artificiales. Pues bien, de igual manera, para reproducir discípulos efectivos de Cristo, no se necesitan más “aditivos” artificiales. “Cristo en ustedes[7], como diría el Apóstol Pablo, es todo lo que se necesita y nuestro deseo de compartirlo con otros para ofrecer “esperanza de gloria” a un mundo que carece de la misma. Resulta interesante que en el pasaje de Mat. 18:20 que citamos arriba, Jesús no dijo “veinte o treinta”, o “doscientos o trescientos”, El enfático dijo dos o tres porque Él está poniendo el énfasis en el hecho de que solamente en el contexto de un grupo pequeño, manejable, flexible, de alto nivel de compromiso e íntimo, el discipulado cristiano prospera y se reproduce de manera natural (orgánica). Esto cobra especial relevancia cuando reconocemos que la Iglesia en su formato actual tiende a ser más institucional que orgánica.

El cuadro de la izquierda ilustra lo que esto significa con bastante claridad. El triangulo interno nos ayuda a ver que en la Iglesia en su expresión más simple y orgánica, Jesús está en el centro (J). Además, Amar a Dios (AD), Amar al Prójimo (AP) y Hacer Discípulos (HD) se convierte en la acción principal y todo lo que se necesita para ser Iglesia. Lamentablemente, sobre esta forma básica (orgánica) de Iglesia, hemos superpuesto otros elementos que solamente nos distraen y aun hacen contrapeso a la razón de nuestra existencia como Iglesia. Estos elementos son Paredes, Personal (staff, empleados), Programas y Presupuestos. A la Iglesia que se ocupa en cultivar estos elementos olvidando lo que está en el centro (incluyendo por supuesto a Jesús mismo) le llamamos Iglesia Institucional. Estos elementos, que en realidad son solamente accesorios, puesto que la Iglesia no necesita de ellos para cumplir con su función de reproducir la vida de Cristo en otros, simplemente ahogan las posibilidades de que la Iglesia cumpla con su llamado a hacer discípulos.

[1] “Impulso Apostólico” aquí se refiere a la presión interna puesta por el Espíritu Santo sobre nosotros que nos mueve a llevar el mensaje del evangelio a otros.

[2] Para mas información sobre esta manera de entender el ADN del discípulo, referirse al libro Organic Church de Neil Cole, p. 115-121.

[3] “Orgánica” aquí se refiere al hecho de que la Iglesia al ser un organismo vivo, debe de producir vida de manera natural como lo haría cualquier otro ser vivo en la naturaleza.  

[4] Ver 1 Cor 12

[5] Ver 1 Cor 3

[6] Ver 1 Ped. 2:5

[7] Ver Col. 1:27

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Un comentario en “El ADN de Jesús

  1. Se que no se puede ser exhaustivo en un post sobre la identidad o ADN Cristiano, por lo mucho que da de sí este tema, por eso, a modo de humilde aportación de opinión, me atrevo a escribir dos versículos, el primero: el de Lucas 9:23, reflejando el ADN de Cristo en su muerte (negarnos a nosotros mismos, morir cada día a nuestro “yo”) y el otro es Mateo 13:23 lema de nuestros discipulados, por la necesidad de escudriñar y a la vez enseñar la Palabra, para ser una Iglesia fructífera. Un abrazo!

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