EL LLAMADO BLITZKRIEG AL MINISTERIO

Blitzkrieg_01

Woodrow Kroll

 

Los pilotos alemanes de la Luftwaffe durante la II Guerra Mundial usaron una táctica  de ataque relámpago—Blitzkrieg. Desde ese momento la palabra “Blitzkrieg” describe algo que sucede rápida y dramáticamente. Algunos buscan un llamado de Dios a sus vidas que suceda en forma dramática.

En Hechos 9, Saulo de Tarso viajaba a  Damasco para poner en prisión a quienes seguían el Camino. Algo sucedió. Un llamado Blitzkrieg. ”Mientras iba de camino, ya cerca de Damasco, le envolvió de repente una luz que venía del cielo. Cayó al suelo y oyó una voz que decía: “Saulo, Saulo ¿por qué me persigues?” (Hch 9.3-4).

¡Que tremenda experiencia fue para Pablo! Nunca pudo olvidarlo. Fue el llamado de Dios  sobre su vida en una forma inolvidable. Sería difícil negar ese llamado; sería imposible apartarse de él.

Supongo que si todos recibieran un llamado así a desarrollar un ministerio de por vida todos sabrían quién lo tiene y quién no. Desafortunadamente, el llamado de Dios no siempre viene así. Raramente sucede así. Satanás ha desviado  a muchos jóvenes del ministerio simplemente al convencerles de no haber tenido un tipo de llamamiento Blitzkrieg. Así nos está yendo en el ministerio evanescente.

Considere otro ejemplo del libro de los Hechos. Está más dentro de la normativa de Dios. No hubo flashes de luz, o truenos, campanitas, ni voces, sólo la confirmación del llamado de Dios.

Aparentemente el apóstol Pablo tuvo el gozo de guiar a Timoteo al Señor en su primer viaje misionero. Hizo el viaje con su compañero Bernabé. Pero cuando los dos hombres planearon el segundo viaje, hubo contención entre ellos a raíz de Juan Marcos. Decidieron separarse antes que la disputa pusiera en juego la causa de Cristo.

Cuando Pablo inició solo el segundo viaje, estaba buscando claramente un compañero. Deje que el texto le convenza, Hechos 16.1-3.

Timoteo había estado en la comunidad de la fe lo suficiente como para crecer en la gracia y el conocimiento. Los ancianos en Listra e Iconio habían visto su progreso. Fue bien recomendado por estos hermanos.

Lo que impacta es que no hay mención de un llamado de Dios a Timoteo. No dudo que hubo un llamado, pero sería algo tan normal que no fue mencionado en la narración. Los ancianos reconocieron los dones de Timoteo, lo encomendaron al apóstol Pablo, y él simplemente dijo, “¡Lo quiero en mi equipo!”. No hubo discusión. No hubo voces, ni revelaciones interiores, solo una quieta obediencia a la voluntad de Dios.

¿Cuán espectacular se imagina Ud. que fue el llamado de Jesús a los discípulos? Lea las historias en los evangelios;

Mateo 4.18  nos recuerda que Jesús estaba caminando simplemente por la playa del Mar del Galilea, vio a Pedro y Andrés, y les dijo, “Síganme y les haré pescadores de hombres”. Mateo dice “que al instante dejaron las redes y le siguieron” (Mateo 4.20). El llamado de Jacobo y Juan fue casi idéntico.

El llamado del mismo Mateo fue sin mucho cohete. Él mismo registra, “vio a un hombre llamado Mateo en su puesto de cobrador de impuestos, y le dijo: ‘sígueme’. Mateo se levantó y le siguió”. (Mateo 9.9).

El llamado de Felipe tampoco fue espectacular. Se menciona a la pasada en Juan 1.43: “Se encontró con Felipe y le dijo, ‘Sígueme’”.

El llamado de los otros discípulos ni siquiera es acreditado en detalle.

Así que, si los pastores bisoños están buscando zarzas ardientes, relámpagos del cielo o anuncios angelicales, pueden olvidarlo. Dios no opera así normalmente. El tiene un trabajo para que nosotros hagamos.

Entonces ¿Cómo puede Ud. determinar si está llamado al ministerio o no? Puede hacerse tres simples y específicas preguntas. Aquí van.

Primero, pregúntese, “¿Soy llamado a servir al Señor?” si Ud. es salvo, está llamado a servir al Señor. Deje eso claro desde el principio. Todo hombre, mujer o niño renacido es llamado a servir al Señor. Ese es el propósito de nuestra salvación.

Es una vergüenza citar a Efesios 2.8-9 sin citar el v.10. Los versos 8 y9 nos dicen cómo somos salvos.; el v.10 nos dice por qué. “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó para que anduviésemos en ellas”.

¿Está llamado a servir al Señor? Si está vivo y es cristiano, Ud. está llamado a servir al Señor. No somos salvos para sentarnos, ponernos en remojo y amargarnos; somos salvos para servir.

La segunda pregunta es esta, “¿Cómo soy llamado a servir al Señor? aquí es donde la especificidad del llamado de Dios entra es escena. Si Ud. es un creyente, y por lo tanto está llamado a servir al Señor, ¿cómo lo hará? Romanos 12 le da la respuesta.

Luego de esos dos versículos iniciales sobre el “sacrificio vivo”, Pablo dice, “Miren cuántas partes tiene nuestro cuerpo, y es uno, aunque las distintas partes no desempeñan la misma función. Así también nosotros formamos un solo cuerpo en Cristo. Dependemos unos de otros y tenemos capacidades diferentes según el don que hemos recibido. Si eres profeta, transmite las luces que te son entregadas”; (Rom 12.4-6).

¿Cómo vas a servir al Señor? Del modo que Dios te ha dado dones. No hay llamado al ministerio que primero no ha sido llamado a Cristo, pero una vez que reconocemos que todos los creyentes son llamado a servir a Cristo, el cómo es determinado por nuestros dones. Dios dio a Sus hijo un don particular, y si un pastor ve a un joven en su iglesia dotado para el ministerio, ¿qué derecho tiene el pastor de enviar a ese joven a estudiar finanzas o ciencias de la computación? ¡No tiene ningún derecho!

Creo firmemente que Dios no nos llama a un ministerio específico y no nos da los dones para ese ministerio. Pero en cambio, creo también firmemente que Dios no nos da dones para un ministerio específico para no llamarnos. ¡Dios no malgasta sus dones!

¿Significa esto que no hay un llamado específico de Dios a una persona? ¡Para nada! El llamado de Dios es específico; es supernatural. Pero, raramente es electrizante; raramente espectacular. El llamado de Dios viene frecuentado por una rendición y un tierno espíritu que hay que discernir, y no tanto desplegar en forma espectacular.

Nos deja la tercera pregunta. Si Ud. es llamado a servir al Señor y sus dones le dicen cómo servirle, la única pregunta faltante es, “¿Dónde estoy sirviendo al Señor?” De las tres preguntas es la  más difícil. Otra vez debemos descansar en la tierna guía del Espíritu Santo.

El Espíritu del Señor no trabaja en el vacío, y en este punto los que quieran servir seriamente al Señor deben juntar todo el material a su alcance para ver las necesidades del mundo y cómo con sus dones pueden cubrir esas necesidades. Los siervos serios que necesitan entrenamiento en la Palabra juntan todos los catálogos de instituciones que le puedan preparar en un fuerte programa de Biblia para prepararse para el ministerio. Los siervos que son serios no escogerán un curriculum que solo les enseñe cómo servir al mundo.

El diablo ha sido tremendamente exitoso en desviar a hombres y mujeres confundiéndolos sobre el llamado a servir. Siempre he escuchado que si un hombre puede hacer otra cosa que no sea predicar, que entonces no aspire a predicar la Biblia. Aun comprendiendo ese pensamiento, creo que hay muchos púlpitos ocupados por hombres que no deberían estar allí, y también creo que muchos hombres en las congregaciones deberían ocupar esos púlpitos. ¿No decimos que los obreros son pocos? ¿Significa que Dios no ha calculado bien cuántos pastores y misioneros El necesita? No creo.

No hay nada malo en ser un plomero, albañil o cartero. Este mundo necesita a todos los hombres, y Ud. puede disfrutar de cualquiera de estas ocupaciones y aún ser usado por Dios. Pero si Ud. siente que está dotado para predicar la Palabra, si ve la necesidad de predicadores, y si siete este suave tirón del Espíritu Santo para ejercitar sus done, ¿Qué está esperando? Arroje esa bolsa, esa herramienta y tome la Palabra de Dios.

Si el llamado Blitzkrieg fuera necesario para el ministerio, muchos de nosotros estaríamos trabajando de otra cosa hoy. No es necesario. Escuche Su amable invitación, Su pequeña voz hablándole, examine sus dones, y asuma que El lo quiere a Ud. en el ministerio. Cuando Ud. arranca en fe, El confirmará Su llamado. Ud. sabrá.

El Ministerio Evanescente. Woodrow Kroll, Kregel Pub., Grand Rapids, 1991

 Las citas bíblicas fueron tomadas de la Biblia Latinoamericana.

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