FÚTBOL Y POLÍTICA

José Nuñez Diéguez 

Brasil cup

Artículo anterior: Fútbol y Religión (link)

En este mes se cumplen 100 años del inicio de la I Guerra Mundial.

Lo relacionamos con el fútbol porque en alguna medida un mundial es una guerra por otros medios. En 1969 surgió un conflicto entre dos países limítrofes: Honduras y El Salvador. Eran las eliminatorias para Méjico 1970. En el último minuto Honduras marcó el gol y ganó por 1-0. Una joven salvadoreña se pegó un tiro. La prensa azuzó el sentimiento nacionalista. Su funeral fue una cuestión de Estado. Asistió el presidente. Se le llamó “la guerra del fútbol”, no fue la causa de la guerra, pero sirvió de excusa para avivarla.

Lamentablemente la I Guerra Mundial en 1914 dejó millones de muertos y el nacionalismo tuvo un fuerte ingrediente.

Desde el primer momento los jóvenes se alistan para combatir. Ingleses, franceses, alemanes se los ve venir con mucha alegría al frente. Pensaban todos que la guerra duraría semanas. El Papa trataba de convencer a franceses y alemanes católicos para no pelear entre sí, pero cada uno de ellos fue fiel a los discursos encendidos a favor de vindicar el honor. Los Sindicatos obreros alemanes comunistas no pudieron dar marcha atrás para que sus obreros no pelearan con sus hermanos soviéticos. La raza, “el llamado de la sangre”, el honor, la nación, todos falsos sentimientos fogoneados desde el romanticismo del siglo XIX que los mantendría cautivos de sentimientos tan viscerales como la tierra, los orígenes, nuestros muertos, nuestra religión. Había que matar si fuera necesario. La guerra justa. Dios entendería nuestra pasión. Todo el siglo XX está manchado por este sentimiento.

Banderas y armas bendecidos por curas católicos en Malvinas para matar a los ingleses protestantes. La insignia del “detente” cosida en los

Tomen nota de la alegría de sus rostros. Como alistándose para una fiesta campestre.
Tomen nota de la alegría de sus rostros. Como alistándose para una fiesta campestre.

uniformes de los soldados nacionales de Franco para “detener las balas enemigas” del comunismo apátrida en la guerra civil española de 1936.

Como hijo de gallegos al escuchar una gaita, o el sonido armonioso de mi lengua madre renace en mi corazón una fibra de orgullo. ¡Es algo totalmente irracional, pero muy poderoso! El galleguismo se pinta de leyendas de los pueblos celtas, de ansias de libertad y de paparruchadas que nos hacen olvidar que somos ciudadanos de otro reino.

 Nada tan orgulloso como un fariseo judío. “Confiar en la carne” dice Pablo (Filipenses 3.4-7) y larga un rosario. Tome un minuto para leerlo.

Cuando Argentina le gana a los ingleses en el mundial Méjico 1986, recordamos ese gol de Maradona con la mano. Todos sabíamos que fue con la mano, pero ganarle a los ingleses era una venganza no sangrienta considerando Malvinas 1982. Era la vindicación de la derrota sufrida. Y aún hoy día, cada vez que juega Inglaterra con otro equipo internacional, irlandeses y galeses (integrantes de Gran Bretaña) tiran a favor del otro equipo. ¡Nacionalismo! Las etnias irlandesa y galesa no se consideran anglosajones y recuerdan los vejámenes a lo largo de su historia sufridas a manos de los ingleses.

 Bosnios (islámicos) y croatas (católicos)  que juegan en este mundial de Brasil, pertenecían al mismo país hace 20 años (Yugoslavia). Quedaron unidos a regañadientes luego de la II Guerra Mundial, cuando las potencias dibujaron los mapas. Todo saltó por los aires en la Guerra de Bosnia (1992-1995). En esa región se había prendido la mecha que dio comienzo a la I Guerra Mundial.

La humillación del final de esa guerra la pagó Alemania, cuando ingleses y franceses le hicieron pagar las reparaciones de guerra que los hundió en una hiperinflación indescriptible (El 1 de noviembre de 1923 una libra de carne valía 36.000 millones de Marcos). Esa humillación y hambre fue aprovechada por un oscuro personaje que vió la ocasión: Adolfo Hitler. Él reavivó el orgullo alemán que inició la II Guerra Mundial.

El cristianismo nace con una vocación universal. Es la primera religión que es abarcativa. En ningún lugar se ve mejor que en el libro de Gálatas. En el capítulo 3.26 dice que “todos somos hijos de Dios, por la fe en Cristo”, y aclara en el v.28 que no hay división de nacionalidad (judíos o griegos), no hay división social (esclavos o libres), no hay distinción de sexos (hombre o mujer). Tienen que entender lo revolucionario que era esto en aquel mundo. Las religiones eran para los libres y los hombres. Los esclavos y las mujeres eran objetos. Aún el Talmud dice, “Gracias Señor porque no soy perro, no soy gentil, no soy mujer”. Pablo en esta su primera carta (año 49 d.C.) alegremente dice que somos uno en Cristo. Que el esclavo cristiano es mi hermano, que la señora pobre o libre es mi hermana. Que el judío cristiano o el de la tribu celta que viste con un taparrabos es mi hermano. El historiador Jerome Carcopino nos ilustra en su libro “La vida cotidiana en Roma” que los cristianos “dominados por la visión de su patria divina y olvidados de su ciudad natal, jamás respondían a las preguntas que se les formulaba sobre su origen o nacionalidad sino con la palabra “cristianos” pasando así como desertores, fugitivos y enemigos del Estado”.

 Debemos respetar nuestras autoridades y amar la tierra donde nacimos, pero nuestra identidad está en otro lado. Por eso ostentar una bandera de un país en una iglesia, junto o detrás del púlpito, me parece algo incongruente. La iglesia no pertenece ni tiene nada que ver con un Estado, nacionalidad o etnia.

 Disfrutemos del colorido del Mundial y demos gracias a Dios  de tener hermanos en muchos países, y de que Dios nos pide que llevemos el evangelio a toda las etnias según Mateo 28.19,20 “a todas las etnias (naciones)”, dice el original. 

Anuncios

3 comentarios en “FÚTBOL Y POLÍTICA

  1. Comparto el post en su totalidad, nada peor que “confiar en la carne”. Como Argentina viviendo en España, puedo decir que respeto a mi país de origen y al de acogida, pero estoy en contra de los nacionalismos… Lo tolero en quienes no conocen a Dios, pero no lo puedo concebir en los cristianos. Estamos en guerra espiritual, y mientras “perdemos el tiempo” viendo o hablando de fútbol, muchos de nuestros hermanos son asesinados por su Fe en Cristo. Es una triste realidad que se ve claramente en Facebook.
    Un abrazo!

    Me gusta

    1. Sí, es así. Todo hay que tomarlo en su justa medida. Tampoco te amargues cuando otros creyentes no lo tienen tan claro…Que Dios te bendiga esta semana!!!!

      Me gusta

      1. Sí, además, yo hace 3 años estaba igual… sólo fue la misericordia de Dios que me lo mostró, y reconozco que a veces no practico la misericordia que he recibido… Gracias!!,Buena semana también!!

        Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s