EXHIBIR Y APARENTAR: DOS LUJOS INNECESARIOS

por José Nuñez Diéguez. 

bmw-x5-x-drive-35i_480x360_3015146_1_301_51Al fin llegué a comprarme el auto de mis sueños, un BMW X5, modelo 2013. Se los muestro. ¿Verdad que es lindo? ¿Es un pecado tenerlo? Ahora, por fin voy a poder visitar a los hermanos y darles una imagen de paz y armonía. ¿Hay algo más armónico que un BMW con caja automática?  Me relaja espiritualmente el sentir su tapizado de cuero color cremita.

Una deformación profesional que uno tiene es el de analizar todo.  Buscando similitudes y diferencias. Sopesar la forma y el contenido. Al aplicarlo a Facebook uno puede notar distintos tipos de necesidades, aspiraciones, deseos y formas de comunicar quién es uno. Yo mismo me equivoco, lo reconozco, en comentarios. A veces, al tomar para la chacota cosas que ponen otros.  A veces, algunos exteriorizan críticas un poco destempladas a hermanos o amigos en forma pública. Otros ponen cosas un tanto baladíes. Están los que ponen textos bíblicos, o carteles chistosos, los que informan de reuniones y lo usan estrictamente para comunicar cosas puntuales.  Quizá los que más me mosqueen sean los/las  que exhiben sus cuerpos, muy ventajosos y no tanto. Lo hacen en nombre de la libertad, una forma de decirle NO al legalismo, etc, etc. Son hermanas en la fe cristiana, jóvenes que buscan afirmar su identidad, y otras que buscan afirmar su rebeldía. También dentro de este rubro entran los que exhiben. Aquí ustedes pueden conectar con el párrafo escrito sobre el BMW. Exhibir lo que somos, lo que tenemos. ¿Está mal? No está mal tener un auto, una mansión, etc. Lo que está mal es mostrarlo. ¿Puedo convencer a alguien que con mi coche (carro, dicen otros) me siento mejor, y seré más útil al Señor? ¿Qué quiero transmitir a otros?

El nonagenario filosofo argentino Mario Bunge, residente en Canadá dice:

“La imagen, demasiado rápida, reemplaza al pensamiento. Y aunque se dice que una imagen vale por mil palabras, lo cierto es que queda muy poco de ella, se la olvida con facilidad. La imagen no tiene contenido conceptual. Puede suscitar ideas en algunos casos, pero es muy superficial. Porque lo que podemos ver es apenas la piel de las cosas… Y la imagen nos restringe a las apariencias.”

Vivimos en un mundo de imágenes. Pero también de conceptos culturales. Habiendo sido criado en un hogar bmw-x-5-intmuy católico, asistí los primeros años de mi escolaridad a un colegio de los jesuitas. Lo que han conseguido instalar los jesuitas en el mundo es celo, austeridad y preparación. Miren ustedes al Papa Francisco, jesuita ante todo. Habla de una iglesia pobre, les quitó a los gordos y pomposos cardenales vaticanos sus autos oficiales. Puede que todo quede en un intento de maquillaje. Pero si usted le pregunta a un católico cuál es su imagen de “misionero” le dirá seguramente a un pobre cura que está en la selva del Congo, metido en un hospital infectado, rodeado de tribus que comercian con la droga y la corrupción política.

Siempre le hemos criticado al Vaticano su lujo y displicencia; conduciendo un BMW X5 creo que no tengo mucha credibilidad. Sugiero seguir esa máxima que dice que “no solo hay que ser bueno, sino también parecerlo”.

Cuando conocí a Cristo, de la boca de un misionero bautista norteamericano, conocí a ese hombre que venía de fundar iglesias en las montañas lindantes con Bolivia, conviviendo con el mal de Chagas, (vinchucas), explicando el evangelio a gente de origen quichua y aymará. A lomo de burro, con título universitario en educación superior, que nunca pudo sacar a relucir, porque ningún quechua conocía la universidad de Minnesota. Enfrentó a curas que le quemaban las Biblias que dejaba en las aldeas que recorría. Puede ser que le parezca muy romántica esta perspectiva misionera. Es la que hay en la retina de mis ojos y en mi corazón. Por eso, al ver misioneros o pastores que exhiben títulos, vehículos, casas son como dice Jesús en Mateo 6.2, que quienes buscan ser vistos y alabados por los hombres ya tienen su recompensa. Su recompensa será ser alabado y honrado por los hombres. ¿Qué imagen tienen los pastores y misioneros en América Latina? Los hay muy sacrificados, viviendo en las montañas, sin reconocimiento, ni mucha bulla. Esos no saltan a los medios de comunicación ni son alabados por otros.

La imagen que se tiene en muchas de nuestras ciudades es que los pastores son embaucadores, vivillos que viven del cuento, empleados del mejor negocio del mundo: la religión. No tenemos que darle de comer al mundo fomentando una imagen de éxito. Sé que la imagen no lo es todo, pero puede incidir o predisponer mal a una persona para no escuchar el evangelio. 

No son muchos los pastores que trabajan con empresarios acaudalados en América Latina. Solo eso podría justificar el llevar un tren de vida diferente. Si trabajamos con la gran mayoría del pueblo que es pobre, no podemos dar una imagen empresarial. Verdaderamente no tengo ese BMW. No creo que sea necesario para el trabajo que quiero hacer. 

El pastor Kimber Kauffmann de Indianápolis, Estados Unidos una vez dijo, “¿Por qué será que cuando conozco a un Hindú siento que he visto a un hombre santo, pero cuando conozco a un pastor, siento que he conocido a un empresario?”

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