CREO EN LA IGLESIA NACIONAL

 David Alan Black

Ud. se preguntará por qué escogí ese título para este artículo. Es debido a que estado tomando conciencia en algo que estado pensando. Sobre los años que he ministrado en el extranjero he tenido el privilegio de trabajar en iglesias con pastores nacionales en diferentes países. “Junto a” es la palabra clave. El Cuerpo de Cristo es nacional en muchas naciones en donde trabajan misioneros norteamericanos. Y es maravilloso el ver a misioneros expatriados trabajar cooperando con los líderes nacionales. Esa es la manera en que yo prefiero hacer misiones, porque así pienso que fue hecha la obra misionera en el libro de los Hechos.

Cuando la iglesia en Antioquia envió a Bernabé y Saulo, nunca se les ocurrió comenzar una cadena de instituciones para que estuvieran bajo el control de la iglesia enviadora. En cualquier parte que se plantaran iglesias estarían hondamente enraizadas en sus países. Serían iglesias locales, identificadas totalmente con la gente de esos lugares. Como plantador de iglesias, Pablo nunca intentó ser el pastor de Corinto u otra iglesia. El facilitaría el trabajo de otros a quienes el Espíritu Santo escogiera para liderar. Cometemos un gran error, creo, cuando expatriados como Tito y Timoteo los ubicamos como “pastores” de iglesias como la de Éfeso y Creta. Sus ministerios, como representantes personales de Pablo, eran la selección y entrenamiento de hermanos locales responsables para guiar el trabajo. Aquí, como en otras partes, la actitud servicial de Pablo se pone en juego. Tomó como modelo de su ministerio el patrón de kenosis de Jesucristo, un modelo de orientación al otro y de servicio costoso (Fil 2.5-11). Pablo trabajó consistentemente en interés de otros, y no de él mismo. Aún siendo apóstol, Pablo rechazó atribuirse poderes exclusivos. Con denuedo buscó entrenar a otros que llevarían adelante su trabajo pionero.

En Antioquia, Bernabé y Saulo trabajaron codo a codo en discipular la iglesia al estilo de Jesús. no es extraño que la iglesia de Antioquia, una vez que fue establecida en la enseñanza de Jesús, tuvo una carga misionera por las otras naciones. Bernabé y Saulo fueron comisionados por la iglesia para plantar iglesias en las provincias romanas de Galacia, Macedonia, Asia, y Acaya. En todos estos lugares la perpetuación del ministerio del evangelio fue puesto en los hombros de hermanos locales que fueron escogidos como líderes.

El ministerio de entrenamiento fue logrado por un entrenamiento local, no por enviar lideres a seminarios.

John Frame (“Propuestas para un nuevo modelo americano” Perspectiva Mundial de las Misiones y Educación Teológica, pag 377) propone que abandonemos “el modelo académico una vez por todas—títulos, acreditaciones.” En lugar de eso Frame sugiere “una comunidad cristiana donde los maestros, candidatos al ministerio y sus familias vivan juntos coman juntos y trabajen juntos” (pag 379). Hoy, la educación a distancia incluye seminarios, auto estudios guiados, clases de chat por internet, Skype, y videos interactivos que conectan a estudiantes dispersos, permitiéndoles estudiar sin interrumpir su estilo de vida. Mis series de Griego en DVD son usadas en todo el mundo para que pastores se instruyan en el idioma bíblico que no podrían hacerlo de otra forma. El discipulado tiene así lugar en el contexto de la iglesia local. Se establece una relación entre personas y no entre profesores y textos.

Cuando la iglesia de los Hechos se centralizó en Jerusalén, Dios los esparció a través de la persecución. Sin descentralización, la iglesia no hubiera podido alcanzar su máximo potencial testificado a la comunidad.

Esparcida, la iglesia predicó por donde fue, llevando la Gran Comisión. Dentro de esas comunidades esparcidas, Dios proveyó líderes. En Hechos leemos, “Pablo y Bernabé escogieron ancianos en cada iglesia, con oración y ayuno, encomendándolos al Señor, en quien pusieron su confianza” (Hch 14.23-24).

La nacionalización es un acto de confianza: confianza en Dios para extender Su iglesia sobre la tierra de acuerdo a principios bíblicos, y confianza en los creyentes a quienes se les confía las iglesias locales.

Insistiendo en el control (o liderazgo) de las instituciones nacionales, como algunas organizaciones misioneras hacen hoy, estos misioneros expatriados contradicen su profesión de compromiso con el ser siervos. El apóstol Pablo fue un pionero en el modelo de ministerio local. Merece hoy ser emulado. Por donde viajo, mi meta es trabajar junto a iglesias nacionales y asistirlas lo mejor que puedo con mis habilidades (limitadas). Mi acercamiento es cooperativo en forma intencional. No trato de ejercer ningún liderazgo. Estoy allí para servir, no para ser servido.

Es ese “participar en el evangelio” (Fil 1.5) lo que hace el servicio misionero tan gratificante para mí.

Octubre 8, 2011

ImagenDavid Alan Black es profesor de Nuevo Testamento y Griego en el Southeastern Baptist Theological Seminary en Estados Unidos, escritor de varios libros sobre el idioma griego y  editor of www.daveblackonline.com.

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